Hoy se celebra el día internacional de internet seguro
Bajo el lema "conectando generaciones" se celebra hoy, 7 de febrero, el Día Internacional por una Internet Segura, encaminado a promover el uso responsable de Internet entre los jóvenes. Este año el objetivo consiste en promover el diálogo intergeneracional entre padres e hijos, profesores y alumnos.
Internet se ha convertido en un lugar lleno de alicientes para los jóvenes y prácticamente todos viven conectados. Redes sociales, juegos online, sistemas de mensajería instantánea, vídeos y su condición de almacén de información hacen de Internet uno de los lugares donde más horas pasan los menores.
Desafortunadamente, esto, y que en muchas ocasiones no tienen conciencia de los peligros reales asociados a la Red y son más fáciles de engañar, les convierte en uno de los objetivos preferidos de cibercriminales y estafadores online.
"Los menores son uno de los objetivos más recurrentes de estafadores online y ciberdelincuentes. Por este motivo, los padres deberían asegurarse de que el ordenador de sus hijos está convenientemente protegido y el software instalado, especialmente sistema operativo, navegador y solución antivirus, perfectamente actualizados", asegura responsable de G Data SecurityLabs, Ralf Benzmüller.
Además, también resalta la importancia de educar a hijos y alumnos en lo referente a amenazas online, de forma que "sean capaces de asumir un comportamiento digital responsable" e incorporen ciertas precauciones sencillas en sus hábitos de navegación.
Por regla general, los jóvenes utilizan Internet con una sensación plena de seguridad, ya sea a la hora de buscar información, actualizar sus perfiles sociales o chatear con sus amigos. "Les cuesta trabajo imaginar que haya delincuentes interesados en sus datos personales y no son conscientes de que hay una posibilidad real de que sus ordenadores resulten infectados", confirma Benzmüller.
OCHO CONSEJOS DE SEGURIDAD
Por ello desde GData, y con motivo del Día Internacional de la Internet Segura, han lanzado ocho consejos de seguridad para ayudar a proteger a los menores.
En primer lugar, es necesario proteger el PC y tenerlo actualizado. Teniendo en cuenta el volumen de amenazas, su grado de sofisticación, el ritmo de creación del nuevo ´malware´ y sus múltiples vías de entrada, se hace obligatorio utilizar un software antivirus que incorpore cortafuegos, antispam y protección web en tiempo real. También es necesario actualizar el ordenador, desde el navegador hasta el lector de archivos de PDF.
También es necesario eliminar los programas obsoletos, es decir, aquellos para lo que no existe soporte por parte del fabricante, ya que constituyen una puerta de entrada perfecta para muchas amenazas. Deben ser eliminados y sustituidos por una versión más actual.
Además, es necesario enseñar a los menores la importancia de establecer contraseñas seguras, que combinen letras, números, mayúsculas y minúsculas y que no incluyan información personal (cumpleaños, nombres propios, DNI, teléfonos...). Y a la vez, es necesario enseñarles a ser precavidos y desconfiados.
Ninguna información (premios suculentos, peticiones de ayuda a cambio de importantes sumas de dinero, regalos de desconocidos) tiene que ser cierta sólo porque aparezca en la pantalla del ordenador. Es necesario hacérselo saber a los más pequeños y enseñarles también a desconfiar de los "amigos digitales" que no conocen en el mundo real.
También es necesario advertirles tanto de las redes sociales como de los nuevos dispositivos, como ´smartphones´ o ´tablets´. En cuanto a las redes sociales es importante educar a los internautas más jóvenes sobre la importancia de compartir determinados datos personales. Hay que enseñarles a pensar dos veces la conveniencia de compartir determinadas fotos en la Red.
Con relación a ´smartphones´ y ´tablets´, es necesario que sepan que solo deben descargar aplicaciones de fuentes confiables, como por ejemplo del Android Market de Google o de las tiendas de los fabricantes del propio terminal.
Por último, advertirles de la seguridad de las redes Wi-Fi. Son tan populares como poco seguras, especialmente entre los jóvenes. Sin embargo, en muchas ocasiones estas redes no están convenientemente securizadas y es relativamente sencillo interceptar los datos que viajan a través de ellas.
Es conveniente utilizar la conexión que ofrece el propio operador móvil a navegar utilizando estas redes públicas, especialmente si vamos a acceder aplicaciones que requieran que nos soliciten datos personales.
Fuente: Europapress
“La tercera revolución industrial puede generar millones de nuevos puestos de trabajo” Conclusiones de la Smart City Expo
La Humanidad se verá abocada a su extinción como especie en un plazo de 50 años si no empieza ya hoy a poner en marcha las iniciativas necesarias para impedirlo. Así de categórico se mostró Jeremy Rifkin, fundador de la Foundation on Economic Trends, en la sesión plenaria que el Smart City World Congress ha dedicado a la sostenibilidad energética de las ciudades. Del papel de estas ciudades como impulsoras de la conversión de cada edificio en un nodo de una "Internet global de la energía" depende precisamente, según Rifkin, el futuro del planeta.
"Necesitamos en el ámbito energético el mismo tipo de revolución que los ordenadores personales e Internet han supuesto durante los últimos años en el terreno de la comunicación y del conocimiento compartido".
Jeremy Rifkin, creador de la teoría de la Tercera Revolución Industrial, abogó por un cambio de mentalidad que nos lleve a un sistema energético que, como Internet, esté basado en una multitud de nodos conectados con capacidad de producción y de distribución.
Para Rifkin la actual crisis no es fundamentalmente una crisis económica. Se trata más bien de una crisis nacida del agotamiento del modelo de consumo energético mantenido durante el último siglo y medio. Por eso, para el fundador de la Foundation on Economic Trends, las respuestas de carácter financiero que intentan implementar los principales líderes del mundo no van a suponer en el mejor de los casos más que soluciones a corto plazo.
Una misión difícil pero no imposible
Es por ello que Rifkin defiende un plan para poner en marcha la que llama tercera revolución industrial, un plan que no sólo considera ecológico sino fundamentalmente económico. "La Tercera Revolución Industria supone la oportunidad de la creación de miles de empresas y millones de nuevos puestos de trabajo", anunció.
Para Rifkin ya existen las tecnologías necesarias para convertir esta visión en realidad. Los edificios y las viviendas pueden construirse hoy de manera que no sólo sean autosuficientes sino que puedan incluso introducir electricidad sobrante en la red. Los actuales problemas para el almacenamiento de la energía podrán ser superados gracias al hidrógeno. Los avances en las tecnologías de la información permiten el grado de conectividad inteligente necesaria entre los diferentes componentes del sistema. El planeta genera la suficiente energía renovable como para satisfacer las necesidades de toda la Humanidad.
Rifkin consideró que la misión es dura, pero no es imposible. "Viendo las infraestructuras que se ha sido capaz de construir durante los últimos 50 años de la actual revolución industrial, no veo porqué no podemos ser capaces de poner en funcionamiento la necesaria nueva revolución en menos tiempo", declaró.
¿Estamos en el camino correcto para materializar la visión de Jeremy Rifkin? ¿Potencian las ciudades inteligentes en una mejor gestión de la energía? "Inteligente es un adjetivo que no es necesariamente positivo. Si ponemos inteligencia a las cosas equivocadas no ganamos nada con ello" declaró Michael Braungart, profesor en la Universidad Erasmus de Rótterdam, quien habló como Rifkin de una nueva revolución industrial, aunque más directamente vinculada al diseño y concepción de los productos que a la energía.
La solución: imitar a la naturaleza
Braungart es uno de los principales impulsores de "Cradle to cradle" (de la cuna a la cuna), una revolucionaria nueva forma de interpretar el ecologismo que propone un cambio radical de enfoque y de concepción de la sostenibilidad. Para los seguidores de esta idea no se trata tanto de minimizar los daños provocados al medioambiente sino de no provocar daño alguno. La solución: imitar a la naturaleza a la hora de diseñar nuestras viviendas o los productos que utilizamos diariamente.
"La naturaleza no piensa en términos de 0 emisiones ni genera desechos inútiles", recordó Braungart, para quien el papel de las ciudades en este ámbito debería consistir en reinventarse con el objetivo de "pasar de querer ser ciudades menos malas a querer ser directamente ciudades buenas para su medio ambiente".
Visiones más "terrenales"
Enric Ruíz-Geli, Gerente de Cloud 9, mostró algunos ejemplos de lo que la arquitectura puede ofrecer hoy en esa dirección: inmuebles capaces de protegerse del calor exterior creando una "segunda piel" cuando se alcanza una determinada temperatura o edificios "brillantes", con capacidad de que sus pareces iluminen las calles que los rodean. Junto a estas visiones tan disruptivas quedaron para el resto de ponentes las presentaciones de proyectos más "terrenales".
Tetsuya Nakajima, director de la oficina de Cambio Climático del Ayuntamiento de Yokohama, contó cómo desde el gobierno de su ciudad se persigue el objetivo de reducir las emisiones de CO2 generadas en su municipio.
Por su parte, los representantes de empresas como AGBAR, FCC, o Ferrovial expusieron cómo entienden sus respectivas compañías la idea de Smart City respecto al ámbito energético y qué servicios están ofreciendo ya hoy en esta dirección. Una concepción que, en general, pasa en estas visiones por una mejor gestión de las redes de distribución y por una mayor participación del ciudadano y consumidor final.
Fuente: http://www.smartcityexpo.com
“The third industrial revolution may generate millions of new jobs” Conclusions of the Smart City Expo
Human beings will face the brink of extinction within 50 years, unless we start implementing the necessary measures to prevent our own demise as a species. This was the clear warning provided by Jeremy Rifkin, founder of the Foundation on Economic Trends, in a plenary session at the Smart City World Congress that was dedicated to energy sustainability in cities. According to Rifkin, the very future of our planet depends on the ability of these cities to connect every building into a global "Energy Internet".
"What we need in the energy sector is the same type of revolution that has occurred over the past decade with personal computers and Internet in the arena of communication and shared knowledge." Jeremy Rifkin, who conceived the theory of the Third Industrial Revolution, argued that we must change our mindset to seek an energy system that, analogously to the Internet, would be based on numerous connected nodes that are capable of production and distribution.
For Rifkin, the current crisis is not fundamentally economic; rather, it was born of the end of an energy consumption paradigm that has been in use for the past one and a half centuries. Hence, he believes that the strictly financial measures that have been proposed to solve the crisis will only provide short-term relief, at best.
Difficult, but not impossible
Rifkin is promoting a plan to spark what he calls the "Third Industrial Revolution", a plan that he considers not only ecological, but also fundamentally economic. "The Third Industrial Revolution will provide the opportunity to create thousands of companies and millions of new jobs," he stated. According to Rifkin, the technology required to bring his dream to fruition already exists: buildings and homes could be constructed such that they would not only be self-sufficient, but would also supply electricity to the central grid. Current storage problems would be overcome through use of hydrogen. Advances in information technology will enable the required level of intelligent connectivity among all the system components. Earth would generate enough renewable energy to fully satisfy human demands.
Rifkin feels that the mission will be difficult, but not impossible. "Looking at the infrastructure that we have been able to build during the last 50 years of the current Industrial Revolution, I don´t see why we can´t get this much-needed new Revolution up and running in less time," he declared.
Are we on the right track to see Jeremy Rifkin´s ideas materialize? Can we improve Smart Cities through better energy management? "´Smart´ is not necessarily a positive adjective. Making the wrong things smart won´t get us anywhere," argued professor Michael Braungart of Erasmus University, in Rotterdam. Like Rifkin, Braungart spoke of a new Industrial Revolution, although of one linked closely to product invention and design, rather than to energy.
The solution: mimic nature
Braungart is one of the principal minds behind Cradle to Cradle, a revolutionary new ecological philosophy that implies a radical shift in priorities and a novel concept of sustainability. Rather than seeking ways to minimize the environmental damage caused by human activity, followers of this school of thought aim for zero impact. Their solution is to copy nature-for example, when designing homes or products intended for daily use. "Nature does not think in terms of zero-emissions, nor does it generate useless waste," pointed out Braungart, for whom cities, in this context, must reinvent themselves, by changing their goal from being "less bad for the environment" to "being good for the environment."
Enric Ruíz-Geli, manager of Cloud 9, presented examples of how contemporary architecture could contribute to improved urban energy consumption, such as buildings that generate a "second skin" to protect themselves from exterior heat once a certain temperature threshold is reached; and "bright buildings", which illuminate the streets that surround them.
Well-grounded projects
In contrast to the imaginative proposals described above, other participants presented more-grounded projects.
Tetsuya Nakajima, deputy executive director of the Climate Change Office for the city of Yokohama, described the measures that his city´s government has taken to reduce locally generated CO2 emissions.
Representatives from the companies AGABAR, FCC and Ferrovial explained how their respective firms perceive energy use in the context of Smart Cities, and described some of the measures that these firms are taking in this area. In most cases, these initiatives aim to improve management of distribution networks and obtain greater participation from residents and end-consumers.
Source: http://www.smartcityexpo.com
“La tercera revolución industrial puede generar millones de nuevos puestos de trabajo” Conclusiones de la Smart City Expo
La Humanidad se verá abocada a su extinción como especie en un plazo de 50 años si no empieza ya hoy a poner en marcha las iniciativas necesarias para impedirlo. Así de categórico se mostró Jeremy Rifkin, fundador de la Foundation on Economic Trends, en la sesión plenaria que el Smart City World Congress ha dedicado a la sostenibilidad energética de las ciudades. Del papel de estas ciudades como impulsoras de la conversión de cada edificio en un nodo de una "Internet global de la energía" depende precisamente, según Rifkin, el futuro del planeta.
"Necesitamos en el ámbito energético el mismo tipo de revolución que los ordenadores personales e Internet han supuesto durante los últimos años en el terreno de la comunicación y del conocimiento compartido".
Jeremy Rifkin, creador de la teoría de la Tercera Revolución Industrial, abogó por un cambio de mentalidad que nos lleve a un sistema energético que, como Internet, esté basado en una multitud de nodos conectados con capacidad de producción y de distribución.
Para Rifkin la actual crisis no es fundamentalmente una crisis económica. Se trata más bien de una crisis nacida del agotamiento del modelo de consumo energético mantenido durante el último siglo y medio. Por eso, para el fundador de la Foundation on Economic Trends, las respuestas de carácter financiero que intentan implementar los principales líderes del mundo no van a suponer en el mejor de los casos más que soluciones a corto plazo.
Una misión difícil pero no imposible
Es por ello que Rifkin defiende un plan para poner en marcha la que llama tercera revolución industrial, un plan que no sólo considera ecológico sino fundamentalmente económico. "La Tercera Revolución Industria supone la oportunidad de la creación de miles de empresas y millones de nuevos puestos de trabajo", anunció.
Para Rifkin ya existen las tecnologías necesarias para convertir esta visión en realidad. Los edificios y las viviendas pueden construirse hoy de manera que no sólo sean autosuficientes sino que puedan incluso introducir electricidad sobrante en la red. Los actuales problemas para el almacenamiento de la energía podrán ser superados gracias al hidrógeno. Los avances en las tecnologías de la información permiten el grado de conectividad inteligente necesaria entre los diferentes componentes del sistema. El planeta genera la suficiente energía renovable como para satisfacer las necesidades de toda la Humanidad.
Rifkin consideró que la misión es dura, pero no es imposible. "Viendo las infraestructuras que se ha sido capaz de construir durante los últimos 50 años de la actual revolución industrial, no veo porqué no podemos ser capaces de poner en funcionamiento la necesaria nueva revolución en menos tiempo", declaró.
¿Estamos en el camino correcto para materializar la visión de Jeremy Rifkin? ¿Potencian las ciudades inteligentes en una mejor gestión de la energía? "Inteligente es un adjetivo que no es necesariamente positivo. Si ponemos inteligencia a las cosas equivocadas no ganamos nada con ello" declaró Michael Braungart, profesor en la Universidad Erasmus de Rótterdam, quien habló como Rifkin de una nueva revolución industrial, aunque más directamente vinculada al diseño y concepción de los productos que a la energía.
La solución: imitar a la naturaleza
Braungart es uno de los principales impulsores de "Cradle to cradle" (de la cuna a la cuna), una revolucionaria nueva forma de interpretar el ecologismo que propone un cambio radical de enfoque y de concepción de la sostenibilidad. Para los seguidores de esta idea no se trata tanto de minimizar los daños provocados al medioambiente sino de no provocar daño alguno. La solución: imitar a la naturaleza a la hora de diseñar nuestras viviendas o los productos que utilizamos diariamente.
"La naturaleza no piensa en términos de 0 emisiones ni genera desechos inútiles", recordó Braungart, para quien el papel de las ciudades en este ámbito debería consistir en reinventarse con el objetivo de "pasar de querer ser ciudades menos malas a querer ser directamente ciudades buenas para su medio ambiente".
Visiones más "terrenales"
Enric Ruíz-Geli, Gerente de Cloud 9, mostró algunos ejemplos de lo que la arquitectura puede ofrecer hoy en esa dirección: inmuebles capaces de protegerse del calor exterior creando una "segunda piel" cuando se alcanza una determinada temperatura o edificios "brillantes", con capacidad de que sus pareces iluminen las calles que los rodean. Junto a estas visiones tan disruptivas quedaron para el resto de ponentes las presentaciones de proyectos más "terrenales".
Tetsuya Nakajima, director de la oficina de Cambio Climático del Ayuntamiento de Yokohama, contó cómo desde el gobierno de su ciudad se persigue el objetivo de reducir las emisiones de CO2 generadas en su municipio.
Por su parte, los representantes de empresas como AGBAR, FCC, o Ferrovial expusieron cómo entienden sus respectivas compañías la idea de Smart City respecto al ámbito energético y qué servicios están ofreciendo ya hoy en esta dirección. Una concepción que, en general, pasa en estas visiones por una mejor gestión de las redes de distribución y por una mayor participación del ciudadano y consumidor final.
Fuente: http://www.smartcityexpo.com
El futuro es urbano
Las principales ciudades se funden en un magma tecnológico que las hace más habitables: tecnología al servicio de una mejor calidad de vida
Sobre la mitad de la población del planeta vive en ciudades, que consumen el 75% de la energía y son responsables del 80% de las emisiones contaminantes. En menos de 40 años se calcula que esta proporción aumentará de manera espectacular, y siete de cada diez humanos serán urbanos en 2050. Con esta perspectiva, el concepto «smart city» (ciudad inteligente) no sólo es una moda con tirón mediático, es una cuestión de supervivencia. Sí, las ciudades son más sostenibles y generan más riqueza que el urbanismo disperso, pero su gestión, para evitar el colapso, deberá ser, y es ya de hecho, necesariamente inteligente, «smart».
Muchas personas y organizaciones trabajan en el diseño de esta nueva ciudad, una «icaria» tecnológica aún con muchos retos por resolver: unos por oportunidad de negocio, otros con voluntad de servicio público, otros quizás sin ni siquiera saberlo, todos en busca de formas mejores de vivir en comunidad.
Hace apenas unas semanas Fira de Barcelona acogía el Smart City World Congress, un foro en el que pudieron descubrirse las más recientes aplicaciones «smart» en el mundo. A la vez, la Fundación Telefónica ha publicado «Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas», algo así como un estado de la cuestión de la ciudad inteligente. Las experiencias son muchas: algunas en pleno funcionamiento, otras en fase de experimentación, otras solo como una intuición de lo que está por venir.
Según explican los expertos, la construcción de las «smart cities» no es tanto una tendencia -la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) a la gestión de la ciudad- como un asunto ya integrado en la gestión urbana: más sostenibles, seguras, cómodas, sanas, cultas, democráticas... las ciudades serán «smart» o no serán.
Pablo Rodríguez, director del centro de Telefónica I+D de Barcelona, alertaba durante al presentación del informe de un condicionante: el hecho de que para que las ciudades sean inteligentes primero «hay que comenzar a tener objetos inteligentes» dotados entre ellos de conectividad, algo que pasa también por abaratar los costes de la infraestructura que los une. El magma tecnológico pasa principalmente por contar con unas redes de comunicación más robustas. Rodríguez apunta que en 2035 internet tendrá capacidad para gestionar y compartir toda la información generada por el hombre, «conectar las cosas, los robots, gestionar la información de sensores, redes sociales, móviles...».
Aunque las motivaciones para desarrollar la «ciudad inteligente» pueden ser múltiples, el enfoque económico, de oportunidad de negocio, no es menor. Según IDC Report, en una ciudad de un millón de habitantes, las expectativas económicas únicamente para la industria TIC pueden rondar los 530 millones de euros.
«El negocio que se está generando no es nada despreciable y son muchas las empresas que buscan entrar en este campo. Las pymes, por ejemplo, tienen en un campo de desarrollo muy importante, y a través de la colaboración con empresas con capacidad global como la nuestra pueden exportar sus soluciones tecnológicas a grandes urbes internacionales», explica Ferran Serrano, director de márketing de T-Systems Iberia, filial tecnológica de Deutsche Telekom.
Junto a la perspectiva económica, la gran baza de las «smart cities» pasa por su condición de entes sostenibles. Algunos datos: doscientos cuarenta y tres millones de estadounidenses se concentran en el 3% urbano del país, y en Tokio y alrededores, la más importante área productiva del mundo, viven 36 millones. Son solo dos ejemplos de un planeta que pese a disponer de enormes cantidades de espacio habitable, prefiere amontonarse en ciudades; se calcula que toda la humanidad, cada uno en su vivienda unifamiliar, cabría en Texas. Lo explica con precisión Edward Glaeser en su estudio «El triunfo de las ciudades», un elogio a la vida urbana como motor de bienestar, y una amonestación al ecologismo mal entendido: «Manhattan, el centro de Londres y Shangái son los verdaderos amigos del medio ambiente». Nada hay más sostenible que una abigarrada sucesión de edificios. El reto, gestionar esa densidad con inteligencia, sentencia los propagandistas de la ciudad «smart».
El futuro es urbano
Las principales ciudades se funden en un magma tecnológico que las hace más habitables: tecnología al servicio de una mejor calidad de vida
Sobre la mitad de la población del planeta vive en ciudades, que consumen el 75% de la energía y son responsables del 80% de las emisiones contaminantes. En menos de 40 años se calcula que esta proporción aumentará de manera espectacular, y siete de cada diez humanos serán urbanos en 2050. Con esta perspectiva, el concepto «smart city» (ciudad inteligente) no sólo es una moda con tirón mediático, es una cuestión de supervivencia. Sí, las ciudades son más sostenibles y generan más riqueza que el urbanismo disperso, pero su gestión, para evitar el colapso, deberá ser, y es ya de hecho, necesariamente inteligente, «smart».
Muchas personas y organizaciones trabajan en el diseño de esta nueva ciudad, una «icaria» tecnológica aún con muchos retos por resolver: unos por oportunidad de negocio, otros con voluntad de servicio público, otros quizás sin ni siquiera saberlo, todos en busca de formas mejores de vivir en comunidad.
Hace apenas unas semanas Fira de Barcelona acogía el Smart City World Congress, un foro en el que pudieron descubrirse las más recientes aplicaciones «smart» en el mundo. A la vez, la Fundación Telefónica ha publicado «Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas», algo así como un estado de la cuestión de la ciudad inteligente. Las experiencias son muchas: algunas en pleno funcionamiento, otras en fase de experimentación, otras solo como una intuición de lo que está por venir.
Según explican los expertos, la construcción de las «smart cities» no es tanto una tendencia -la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) a la gestión de la ciudad- como un asunto ya integrado en la gestión urbana: más sostenibles, seguras, cómodas, sanas, cultas, democráticas... las ciudades serán «smart» o no serán.
Pablo Rodríguez, director del centro de Telefónica I+D de Barcelona, alertaba durante al presentación del informe de un condicionante: el hecho de que para que las ciudades sean inteligentes primero «hay que comenzar a tener objetos inteligentes» dotados entre ellos de conectividad, algo que pasa también por abaratar los costes de la infraestructura que los une. El magma tecnológico pasa principalmente por contar con unas redes de comunicación más robustas. Rodríguez apunta que en 2035 internet tendrá capacidad para gestionar y compartir toda la información generada por el hombre, «conectar las cosas, los robots, gestionar la información de sensores, redes sociales, móviles...».
Aunque las motivaciones para desarrollar la «ciudad inteligente» pueden ser múltiples, el enfoque económico, de oportunidad de negocio, no es menor. Según IDC Report, en una ciudad de un millón de habitantes, las expectativas económicas únicamente para la industria TIC pueden rondar los 530 millones de euros.
«El negocio que se está generando no es nada despreciable y son muchas las empresas que buscan entrar en este campo. Las pymes, por ejemplo, tienen en un campo de desarrollo muy importante, y a través de la colaboración con empresas con capacidad global como la nuestra pueden exportar sus soluciones tecnológicas a grandes urbes internacionales», explica Ferran Serrano, director de márketing de T-Systems Iberia, filial tecnológica de Deutsche Telekom.
Junto a la perspectiva económica, la gran baza de las «smart cities» pasa por su condición de entes sostenibles. Algunos datos: doscientos cuarenta y tres millones de estadounidenses se concentran en el 3% urbano del país, y en Tokio y alrededores, la más importante área productiva del mundo, viven 36 millones. Son solo dos ejemplos de un planeta que pese a disponer de enormes cantidades de espacio habitable, prefiere amontonarse en ciudades; se calcula que toda la humanidad, cada uno en su vivienda unifamiliar, cabría en Texas. Lo explica con precisión Edward Glaeser en su estudio «El triunfo de las ciudades», un elogio a la vida urbana como motor de bienestar, y una amonestación al ecologismo mal entendido: «Manhattan, el centro de Londres y Shangái son los verdaderos amigos del medio ambiente». Nada hay más sostenible que una abigarrada sucesión de edificios. El reto, gestionar esa densidad con inteligencia, sentencia los propagandistas de la ciudad «smart».
El futuro es urbano
Las principales ciudades se funden en un magma tecnológico que las hace más habitables: tecnología al servicio de una mejor calidad de vida
Sobre la mitad de la población del planeta vive en ciudades, que consumen el 75% de la energía y son responsables del 80% de las emisiones contaminantes. En menos de 40 años se calcula que esta proporción aumentará de manera espectacular, y siete de cada diez humanos serán urbanos en 2050. Con esta perspectiva, el concepto «smart city» (ciudad inteligente) no sólo es una moda con tirón mediático, es una cuestión de supervivencia. Sí, las ciudades son más sostenibles y generan más riqueza que el urbanismo disperso, pero su gestión, para evitar el colapso, deberá ser, y es ya de hecho, necesariamente inteligente, «smart».
Muchas personas y organizaciones trabajan en el diseño de esta nueva ciudad, una «icaria» tecnológica aún con muchos retos por resolver: unos por oportunidad de negocio, otros con voluntad de servicio público, otros quizás sin ni siquiera saberlo, todos en busca de formas mejores de vivir en comunidad.
Hace apenas unas semanas Fira de Barcelona acogía el Smart City World Congress, un foro en el que pudieron descubrirse las más recientes aplicaciones «smart» en el mundo. A la vez, la Fundación Telefónica ha publicado «Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas», algo así como un estado de la cuestión de la ciudad inteligente. Las experiencias son muchas: algunas en pleno funcionamiento, otras en fase de experimentación, otras solo como una intuición de lo que está por venir.
Según explican los expertos, la construcción de las «smart cities» no es tanto una tendencia -la aplicación de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) a la gestión de la ciudad- como un asunto ya integrado en la gestión urbana: más sostenibles, seguras, cómodas, sanas, cultas, democráticas... las ciudades serán «smart» o no serán.
Pablo Rodríguez, director del centro de Telefónica I+D de Barcelona, alertaba durante al presentación del informe de un condicionante: el hecho de que para que las ciudades sean inteligentes primero «hay que comenzar a tener objetos inteligentes» dotados entre ellos de conectividad, algo que pasa también por abaratar los costes de la infraestructura que los une. El magma tecnológico pasa principalmente por contar con unas redes de comunicación más robustas. Rodríguez apunta que en 2035 internet tendrá capacidad para gestionar y compartir toda la información generada por el hombre, «conectar las cosas, los robots, gestionar la información de sensores, redes sociales, móviles...».
Aunque las motivaciones para desarrollar la «ciudad inteligente» pueden ser múltiples, el enfoque económico, de oportunidad de negocio, no es menor. Según IDC Report, en una ciudad de un millón de habitantes, las expectativas económicas únicamente para la industria TIC pueden rondar los 530 millones de euros.
«El negocio que se está generando no es nada despreciable y son muchas las empresas que buscan entrar en este campo. Las pymes, por ejemplo, tienen en un campo de desarrollo muy importante, y a través de la colaboración con empresas con capacidad global como la nuestra pueden exportar sus soluciones tecnológicas a grandes urbes internacionales», explica Ferran Serrano, director de márketing de T-Systems Iberia, filial tecnológica de Deutsche Telekom.
Junto a la perspectiva económica, la gran baza de las «smart cities» pasa por su condición de entes sostenibles. Algunos datos: doscientos cuarenta y tres millones de estadounidenses se concentran en el 3% urbano del país, y en Tokio y alrededores, la más importante área productiva del mundo, viven 36 millones. Son solo dos ejemplos de un planeta que pese a disponer de enormes cantidades de espacio habitable, prefiere amontonarse en ciudades; se calcula que toda la humanidad, cada uno en su vivienda unifamiliar, cabría en Texas. Lo explica con precisión Edward Glaeser en su estudio «El triunfo de las ciudades», un elogio a la vida urbana como motor de bienestar, y una amonestación al ecologismo mal entendido: «Manhattan, el centro de Londres y Shangái son los verdaderos amigos del medio ambiente». Nada hay más sostenible que una abigarrada sucesión de edificios. El reto, gestionar esa densidad con inteligencia, sentencia los propagandistas de la ciudad «smart».
Beyond Smart Cities
¿Cómo serán nuestras ciudades en el futuro? ¿Viviremos en ellas? ¿Serán más tecnológicas o más humanas? Las tecnologías de la información están transformando las poblaciones urbanas y se impone la noción de Smart Cities. El Centro de Innovación BBVA acogió el pasado 18 de enero el evento Beyond Smart Cities. Te ofrecemos un libro electrónico a modo de resumen de lo que se habló y debatió sobre las smart cities en dos formatos: ePub y Pdf.
El evento Beyond Smart Cities consiguio colgar el cartel de "aforo completo". El análisis y exposición de las Smart Cities congregó en el Centro de Innovación BBVA a un numeroso público, interesado en conocer y entender cómo serán nuestras ciudades en el futuro y cómo la tecnología, la información, las infraestructuras y el medioambiente están configurando nuevos modelos urbanos.
Tres expertos y colaboradores de BBVA en el ámbito de Smart Cities -Kevin Slavin, Adam Greenfield y Nicolas Nova- expusieron en el Auditorio del Centro de Innovación BBVA los retos tecnológicos, sociales y humanos de las Smart Cities.
Con los avances tecnológicos, las ciudades se dotan de las infraestructuras y servicios de comunicaciones más avanzados. Pero ¿es posible también construir un espacio social que realmente mejore la vida de las personas?. Las Smart Cities hoy en día se conciben tecnologizadas y futuristas. ¿La mayoría de la población no viviremos en ellas? ¿Sabemos cuáles son las nuevas necesidades humanas y de las ciudades? ¿Lo que hace a la ciudad inteligente son las personas que viven en ella?
De todo ello se habló, debatió y analizó en este foro que se desarrolló en inglés, y del que el Centro de Innovación BBVA ofrece un resumen documentado a través de esta publicación electrónica que presentamos en dos formatos: ePub y Pdf.
Los usuarios pueden escoger el formato que mejor se adapte a sus preferencias y al dispositivo de lectura electrónica en el que vayan a leer esta publicación.
ePub: Puede ser leídos en el ordenador, en los dispositivos de Apple (iPad, iPhone, iPod Touch) con aplicaciones como iBooks, en dispositivos móviles Android y en otros lectores de libros electrónicos como Sony Reader, Kobo eReader o Nook. Este formato permite modificar el tipo y el tamaño de la letra o realizar búsquedas en el texto, entre otras opciones.
PDF: Numerosos dispositivos de lectura de libros electrónicos aceptan este formato, entre ellos iPad y iPhone, móviles y tabletas con Android, Sony Reader, Amazon Kindle, Nook o Kobo.
El evento Beyond Smart Cities se retransmitió en tiempo real via videostreaming y Twitter con el hastag #besmartcities, a través de la página web del Centro de Innovación BBVA.
Beyond Smart Cities
¿Cómo serán nuestras ciudades en el futuro? ¿Viviremos en ellas? ¿Serán más tecnológicas o más humanas? Las tecnologías de la información están transformando las poblaciones urbanas y se impone la noción de Smart Cities. El Centro de Innovación BBVA acogió el pasado 18 de enero el evento Beyond Smart Cities. Te ofrecemos un libro electrónico a modo de resumen de lo que se habló y debatió sobre las smart cities en dos formatos: ePub y Pdf.
El evento Beyond Smart Cities consiguio colgar el cartel de "aforo completo". El análisis y exposición de las Smart Cities congregó en el Centro de Innovación BBVA a un numeroso público, interesado en conocer y entender cómo serán nuestras ciudades en el futuro y cómo la tecnología, la información, las infraestructuras y el medioambiente están configurando nuevos modelos urbanos.
Tres expertos y colaboradores de BBVA en el ámbito de Smart Cities -Kevin Slavin, Adam Greenfield y Nicolas Nova- expusieron en el Auditorio del Centro de Innovación BBVA los retos tecnológicos, sociales y humanos de las Smart Cities.
Con los avances tecnológicos, las ciudades se dotan de las infraestructuras y servicios de comunicaciones más avanzados. Pero ¿es posible también construir un espacio social que realmente mejore la vida de las personas?. Las Smart Cities hoy en día se conciben tecnologizadas y futuristas. ¿La mayoría de la población no viviremos en ellas? ¿Sabemos cuáles son las nuevas necesidades humanas y de las ciudades? ¿Lo que hace a la ciudad inteligente son las personas que viven en ella?
De todo ello se habló, debatió y analizó en este foro que se desarrolló en inglés, y del que el Centro de Innovación BBVA ofrece un resumen documentado a través de esta publicación electrónica que presentamos en dos formatos: ePub y Pdf.
Los usuarios pueden escoger el formato que mejor se adapte a sus preferencias y al dispositivo de lectura electrónica en el que vayan a leer esta publicación.
ePub: Puede ser leídos en el ordenador, en los dispositivos de Apple (iPad, iPhone, iPod Touch) con aplicaciones como iBooks, en dispositivos móviles Android y en otros lectores de libros electrónicos como Sony Reader, Kobo eReader o Nook. Este formato permite modificar el tipo y el tamaño de la letra o realizar búsquedas en el texto, entre otras opciones.
PDF: Numerosos dispositivos de lectura de libros electrónicos aceptan este formato, entre ellos iPad y iPhone, móviles y tabletas con Android, Sony Reader, Amazon Kindle, Nook o Kobo.
El evento Beyond Smart Cities se retransmitió en tiempo real via videostreaming y Twitter con el hastag #besmartcities, a través de la página web del Centro de Innovación BBVA.
Beyond Smart Cities
¿Cómo serán nuestras ciudades en el futuro? ¿Viviremos en ellas? ¿Serán más tecnológicas o más humanas? Las tecnologías de la información están transformando las poblaciones urbanas y se impone la noción de Smart Cities. El Centro de Innovación BBVA acogió el pasado 18 de enero el evento Beyond Smart Cities. Te ofrecemos un libro electrónico a modo de resumen de lo que se habló y debatió sobre las smart cities en dos formatos: ePub y Pdf.
El evento Beyond Smart Cities consiguio colgar el cartel de "aforo completo". El análisis y exposición de las Smart Cities congregó en el Centro de Innovación BBVA a un numeroso público, interesado en conocer y entender cómo serán nuestras ciudades en el futuro y cómo la tecnología, la información, las infraestructuras y el medioambiente están configurando nuevos modelos urbanos.
Tres expertos y colaboradores de BBVA en el ámbito de Smart Cities -Kevin Slavin, Adam Greenfield y Nicolas Nova- expusieron en el Auditorio del Centro de Innovación BBVA los retos tecnológicos, sociales y humanos de las Smart Cities.
Con los avances tecnológicos, las ciudades se dotan de las infraestructuras y servicios de comunicaciones más avanzados. Pero ¿es posible también construir un espacio social que realmente mejore la vida de las personas?. Las Smart Cities hoy en día se conciben tecnologizadas y futuristas. ¿La mayoría de la población no viviremos en ellas? ¿Sabemos cuáles son las nuevas necesidades humanas y de las ciudades? ¿Lo que hace a la ciudad inteligente son las personas que viven en ella?
De todo ello se habló, debatió y analizó en este foro que se desarrolló en inglés, y del que el Centro de Innovación BBVA ofrece un resumen documentado a través de esta publicación electrónica que presentamos en dos formatos: ePub y Pdf.
Los usuarios pueden escoger el formato que mejor se adapte a sus preferencias y al dispositivo de lectura electrónica en el que vayan a leer esta publicación.
ePub: Puede ser leídos en el ordenador, en los dispositivos de Apple (iPad, iPhone, iPod Touch) con aplicaciones como iBooks, en dispositivos móviles Android y en otros lectores de libros electrónicos como Sony Reader, Kobo eReader o Nook. Este formato permite modificar el tipo y el tamaño de la letra o realizar búsquedas en el texto, entre otras opciones.
PDF: Numerosos dispositivos de lectura de libros electrónicos aceptan este formato, entre ellos iPad y iPhone, móviles y tabletas con Android, Sony Reader, Amazon Kindle, Nook o Kobo.
El evento Beyond Smart Cities se retransmitió en tiempo real via videostreaming y Twitter con el hastag #besmartcities, a través de la página web del Centro de Innovación BBVA.





